sábado, 23 de enero de 2010

Juicios electorales: ¿emoción o razón?

En los arduos últimos días de la campaña presidencial de segunda vuelta, no pude aguantar las ganas de averiguar qué comentaban los medios de comunicación sobre la votación que venía (gracias a Dios era la última sin más "vueltas" calurosas y de largas colas y reducidos espacios de mi local de votación). Opté por centrarme en los diarios online, y en particular en el blog de "El Mercurio", y me llamó la atención uno de los artículos, escrito por un ecomista chileno (hasta ese día un total desconocido para mí).

Independiente de la impresión y efecto en mi ánimo del contenido del artículo, pasé a leer los comentarios de los lectores y no pude contenerme de "porcentualizar", al más puro estilo de las encuestas, lo que opinaban. Después de aplicar un poco de planilleo y clasificación con un criterio absolutamente personal, descubrí algunas cosas:

Tomando como base los 100 primeros comentarios realizados, los que ocurrieron entre las 9:02 y las 12:00 horas del día 15-Ene-2010, existieron 77 comentaristas, los cuales un 87% escribieron sólo una vez. Un 3% sobrepasó las 3 apariciones (el resto entre 2 y 3). Estos comentarios fueron en promedio de un largo de 104 caracteres (permitiéndose mucho más, exactamente 350 "palabras").

Yendo a otro tipo de valorización, de los 100 comentarios en cuestión, 49 fueron marcadamente a favor del columnista, 43 en contra, y 8 indefinibles. A su vez, 96 de los 100 se podrían considerar un juicio, 3 un comentario fundado y con alguna referencia objetiva, y sólo uno un mero apoyo al autor.

Ahora, cuando se observa qué se está comentando, 81 comentarios hablan sobre el artículo o su autor, 17 hablan sobre uno de los comentarios de los comentaristas (se olvidan del autor) y uno habla de un tema no relacionado ni con el autor, su artículo o los demás comentarios.
Finalmente, los comentarios en contra, y enfocados en el artículo o su autor, son un 20% más largos que los que están a favor.

Después de todo esto, me quedo con la imagen simplificada (probalmente con sesgos por no haber sido riguro con principios estadísticos básicos) que cuando tenemos que alegar, sí que alegamos, y sin fundamentos claros. ¿Será extrapolable este comportamiento a las acciones en las urnas?. ¿Podría descartarse que los sufragios reflejan juicios rápidos con forma de raya, y no siempre relacionado con la elección y/o los candidatos?. Probablamente, Igual que en el blog analizado, en la elección hay mucho más emoción que razón.

2 comentarios:

Gabriel Bunster dijo...

Mira que interesante; podrías constituirte en una analista de los comentarios multitudinarios de los blogs más connotados; un oficio que podría interesarle a algún medio financiar ¿no te parece?

Francisco Savignone Troncoso dijo...

Sí, tal vez algo de segmentación del auditorio... de respuesta y gustos sobre algunas temáticas. Quien sabe... lo que sí es cierto es que las técnicas que usé acá las puedo usar masivamente sin mayor problema... avísame de algún interesado!